
Familias de Acapulco en busca de sus desaparecidos
Organización resiliente y activista en el estado de Guerrero que ejecuta búsquedas activas en campo en los cerros y periferias de Acapulco, y llevan a cabo la dolorosa tarea de revisar el SEMEFO local con el objetivo de identificar cuerpos.
Episodio 4
El Vía Crucis de la búsqueda: El llanto y la esperanza de las familias en busca de sus desaparecidos
Entre el dolor y la esperanza: la crisis de desaparición en México
y la lucha de las familias por recuperar la vida
Contexto nacional: una crisis humanitaria
México atraviesa una crisis de derechos humanos reconocida internacionalmente. La desaparición de personas en México no es un hecho aislado, sino sistémico. Aunque el término legal exacto varía, en la práctica se viven dos fenómenos paralelos que a menudo se entrelazan: la desaparición forzada, cuando participan agentes del Estado (policías, militares) o estos dan su aquiescencia; y la desaparición cometida por particulares, generalmente vinculada al crimen organizado.
Cifras Alarmantes
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO),
México ha rebasado oficialmente las
mil personas desaparecidas
A esto se suma una crisis forense: hay decenas de miles de cuerpos en morgues (SEMEFOs) y fosas comunes sin identificar.
La doble desaparición
Las familias y expertos señalan que las víctimas sufren dos desapariciones:
Física:
La sustracción de la persona, privándola de su libertad y ocultando su paradero.
Burocrática/Institucional:
Cuando el Estado minimiza las cifras, pierde expedientes, no investiga o revictimiza a la familia con dichos como que la persona «se fue con el novio» o «andaba en malos pasos».
Recientemente, ha habido controversia por el intento del gobierno federal de realizar un nuevo «censo» que redujo artificialmente el número de personas reportadas como desaparecidas en las estadísticas oficiales.
La Crisis Forense (Emergencia Extraordinaria)
México vive una paradoja macabra: se buscan personas que probablemente ya han sido encontradas pero no identificadas.
Cuerpos sin nombre:
Se estima que hay más de 52,000 cuerpos en los Servicios Médicos Forenses (SEMEFOs) y en fosas comunes del gobierno sin identificar.
Colapso institucional:
Los SEMEFOs no tienen capacidad, tecnología ni personal suficiente. En muchos casos, los cuerpos se acumulan en condiciones indignas.
Falta de bases de datos:
No existe una base de datos genética nacional eficiente y unificada que cruce automáticamente el ADN de las familias buscadoras con el de los cuerpos hallados.
La impunidad como motor
El índice de impunidad en casos de desaparición supera el 98%. Al no haber seguimiento o castigo, el delito se repite y los perpetradores (crimen organizado o fuerzas de seguridad) desaparecen a alguien. La desaparición se usa como método de control territorial, castigo o limpieza social.
La respuesta ante el abandono: Los colectivos de buscadoras
y buscadores de sus desaparecidos
Ante la ineficacia, la corrupción y la impunidad —que supera el 98% en estos delitos—, surgió la figura de las «buscadoras y buscadores». Hombres, mujeres, familias, colectivos, que cambiaron sus vidas cotidianas por picos, palas y varillas. Han tenido que auto-educarse en criminalística, derecho y antropología forense para hacer el trabajo que las autoridades no realizan. Su labor es de alto riesgo: recorren montes controlados por cárteles y enfrentan amenazas de muerte, desplazamientos y agresiones directas, todo bajo la premisa de que «no buscan culpables, buscan a sus tesoros». Según datos de la última Jornada Nacional de Búsqueda Humanitaria, existen más de 250 colectivos y organizaciones buscadoras, algunos de ellos conforman el Directorio de colectivos del Movimiento por nuestros desaparecidos en México.
La resiliencia en el puerto:
Familias de Acapulco en busca de sus desaparecidos A.C.
En el estado de Guerrero, una de las entidades más golpeadas por la violencia, destaca la labor de la asociación Familias de Acapulco en busca de sus desaparecidos A.C., fundada formalmente alrededor de 2016.
Opera en un contexto de contrastes brutales: mientras la zona turística de Acapulco intenta proyectar una imagen de paraíso, las periferias y zonas rurales esconden una realidad de terror
Acapulco ha figurado repetidamente entre las ciudades más violentas y hostiles del mundo, lo que hace que la búsqueda sea una actividad de alto riesgo.
La labor de este colectivo es particularmente ardua debido a la geografía y las circunstancias locales:
Búsqueda en terreno hostil:
Las madres rastrean en el Parque Nacional El Veladero, una inmensa reserva ecológica de difícil acceso utilizada históricamente como cementerio clandestino. Utilizan la técnica de la varilla en forma de «T», que entierran en la tierra para luego oler la punta; si perciben aroma a descomposición, saben que deben cavar.
La crisis del SEMEFO local: Acapulco enfrenta una saturación crítica en sus servicios forenses. El colectivo realiza la devastadora tarea de revisar periódicamente las instalaciones, catálogos fotográficos y pertenencias en condiciones sanitarias a menudo indignas, buscando identificar a sus hijos entre los cuerpos que el sistema ha olvidado.
El golpe de los Huracanes: Estos desastres naturales marcaron un punto de quiebre. No solo dejó a muchas familias sin casa y sin empleo, obligándolas a pausar la búsqueda para sobrevivir, sino que alteró la geografía de los cerros. Toneladas de lodo y escombros movidos por el viento y la lluvia borraron puntos que el colectivo tenía marcados como «fosas positivas», perdiéndose indicios cruciales para siempre.
Su lucha contra el estigma
En Acapulco, la narrativa oficial muchas veces ha criminalizado a las víctimas para proteger la imagen turística del puerto. El colectivo lucha contra la idea de que la violencia solo ocurre entre criminales, demostrando que desaparecen estudiantes, trabajadores, taxistas y comerciantes por igual.
Buscando nos encontramos
La labor de los y las buscadoras es la prueba viviente de que la esperanza se niega a morir frente a la inmensidad del dolor. Han tejido una red dolorosa pero solidaria que abarca todo el territorio nacional, conformada por cientos de colectivos hermanados por la misma causa.
Todos estos grupos comparten un objetivo común: la restitución de la dignidad.
Comprendamos que su lucha es encontrar a sus familiares o conocidos con vida y si ello no es así, recuperar historias, nombres y la paz que les fue arrebatada, desafiando el olvido estatal y social con un mensaje contundente de Amor, Vida y Dignidad. No permitamos que carguen solos con el peso de la impunidad y la indiferencia.
La acción es el único antídoto contra el olvido. Únete a esta causa: apoya a los colectivos con donaciones para financiar sus búsquedas, difunde sus mensajes para romper el silencio, o alza tu voz para exigir a las autoridades el compromiso, la verdad y la justicia que estas familias merecen.

